Diners Club y sus aliados estratégicos forman la red más grande del país

Diners Club llega a los 51 años de hacer historia en el Ecuador liderando una red de alrededor de 50 mil establecimientos comerciales afiliados que, convertidos en sus aliados estratégicos, comparten su filosofía: garantizar al cliente un servicio, trato y beneficios inigualables.

Desde líneas aéreas, restaurantes y centros comerciales, hasta instituciones educativas y servicios públicos, Diners ha diseñado estrategias para incrementar la afluencia de clientes a dichos establecimientos otorgándoles capacitación para impulsar mayores y mejores ventas.

La consigna es ‘ganar – ganar’ con productos de calidad y revolucionar la atención y el servicio al cliente guiados por la responsabilidad social corporativa.

En el 2018, Diners ejecutó un programa de formación y aprendizaje para el personal de los centros afiliados y mejoró los procesos de afiliación de los establecimientos con la opción de ‘afiliación express’ (luego de la postulación y evaluación) que amplió la red de aliados estratégicos al mismo ritmo del crecimiento de los usuarios de la tarjeta.

Ese año, la red de establecimientos aliados a Diners Club sumó un total de 48.203 pertenecientes a diferentes giros empresariales.

Estas alianzas estratégicas con Diners Club son fuente de beneficio mutuo, destaca Gonzalo Troncoso, administrador de ‘Los Troncos’, un restaurante de especialidades que junto con la tarjeta de crédito ha emprendido un nuevo proyecto denominado ‘Chef Table’ (la mesa del chef); se trata de la instalación, dentro del local afiliado, de una zona privada donde se rompe la rutina del menú y se trabaja en los antojos de los comensales con servicio pausado y personalizado.

“Nosotros generamos propuestas de altura y esta es una de ellas porque apunta al mismo segmento del socio Diners, quien busca vivir experiencias nuevas y diferentes. Ahora, hay más gusto por el buen vivir, por tratarse bien y el segmento Diners es muy compatible con el nuestro, nos complementamos y hay ocasiones en las cuales -en una economía tan cambiante como la nuestra- estas alianzas se vuelven fundamentales”, recalca Troncoso.

El ‘Chef Table’ es una iniciativa de ‘Los Troncos’ que se puede ejecutar gracias a esta sociedad con Diners Club, cuenta el administrador, y “de hecho -añade- lleva el nombre de ‘Chef Table Diners Club’”; el proyecto nació hace más de dos años y se materializó hace ocho meses. No todos creen en proyectos como estos, enfatiza Troncoso; “la confianza lo hizo posible y por ello Diners es uno de nuestros grandes aliados”.

En Guayaquil, Alexander de la Rosa, gerente administrador del restaurante peruano Alameda de Chabuca, caracteriza a la relación con Diners como una alianza honesta, de confianza y de respeto. El establecimiento lleva 15 años siendo parte de la oferta gastronómica del Puerto Principal y, durante los últimos cinco, ha estado trabajando en las propuestas comerciales de Diners; éstas han potenciado el número de clientes del restaurante.

“Diners tiene una excelente atención al cliente y se distingue por manejar un cliente premiun. Es el cliente que cuando viene a Alameda de Chabuca disfruta del buen servicio, de promociones, utiliza la tarjeta con tranquilidad, es el cliente que está de acuerdo a nuestro target”, refiere De la Rosa.

Para el gerente, Diners Club representa ganancia, además de imagen y rotación, que es lo que más interesa a un negocio gastronómico; “usuarios satisfechos que vienen por el sabor y por la experiencia y que regresan porque saben que Alameda de Chabuca junto con Diners están en el ‘top of mind’”.

La capacidad de la tarjeta de lograr una sinergia entre promociones y consumo es lo que aplaude Jorge Macchiavelo, gerente general de Nouba, un restaurante gourmet del cantón Samborondón, con un menú de autor destinado a turistas locales y foráneos. Y eso, dice, “nos ha dejado clientes que repiten su visita una y otra vez; a cambio les ofrecemos una magnífica atención, servicio de primera y los mejores productos”.

Macchiavelo resalta el apoyo que Diners Club ofrece a través de la difusión de los eventos que organizan los establecimientos gastronómicos dentro de su amplia red de clientes y socios “que son de primera, tienen capacidad de compra y es a donde apuntamos”; por ello, sostiene el gerente, “hemos logrado con Diners una alianza exitosa: es una compañía seria y reconocida a nivel nacional, financieramente hablando es muy sólida”.

Razones suficientes las que mencionan todos estos líderes culinarios para que Diners Club se haya convertido en el aliado predilecto de las marcas asociadas al buen comer en el país. Sus ofertas de valor basadas en la innovación y en el conocimiento de los giros de negocio hacen que dichas alianzas perduren en el tiempo y consoliden la red más grande de establecimientos en el Ecuador.

El ‘Modo Tasty’ la opción para disfrutar de la mejor gastronomía

Disfrutar el tiempo en la mesa con un plato de cocina gourmet, de autor o tradicional es una de las muchas ventajas de ser socio del Mundo Sin Límites de Diners Club que con su propuesta comercial ‘Modo Tasty’ ha conquistado a sus clientes y sumado reconocimientos.

Su éxito cumple tres años y se ha convertido en una experiencia sensorial en donde la comida para los clientes de los restaurantes participantes se ha vuelto memorable.

¿Quién no ama una buena comida? La innovación y creatividad en esta propuesta que ha reactivado la gastronomía en las principales ciudades del país, ofrece un descuento del 50% en las  cartas más sobresalientes y variadas de los establecimientos gastronómicos que ofrecen experiencias de clase mundial.

El ‘Modo Tasty’, nació en el segundo semestre del 2016 como parte de las campañas promocionales de Diners para los restaurantes afiliados, excediendo las expectativas de sus clientes. Cobró una notable fuerza en 2018, duplicando las ventas y el número de establecimientos involucrados en esta promoción, que fue recibida con entusiasmo por los socios de 18 ciudades ecuatorianas.

A inicios de este 2019 el Modo Tasty, volvió a ser un referente para el impulso de la oferta gastronómica y volvió a adaptarse a la billetera de un alto número de socios,  con escenas gastronómicas de 34 restaurantes que ofrecieron platos creativos, cocinas heterogéneas y cultura de cocina variada como parte de los beneficios y privilegios exclusivos que ofrece una sola marca, Diners Club.

Cada plato tiene una historia que contar, nos relata Santiago Vintimilla, de La Gloria, un restaurante con diez años de historia en el mercado gastronómico de Quito y que ofrece una carta de alrededor de 70 opciones de comida peruana-mediterránea. “El Modo Tasty rompió los esquemas, trajo gente a los restaurantes en una época en que el tema de la recesión estaba complicando la economía, y con esta propuesta la gente vio una oportunidad para deleitarse comiendo bien y en ambientes agradables como el de La Gloria”.

Si bien el Modo Tasty es una oferta por temporadas, Vintimilla destaca que La Gloria ha recibido nuevos clientes que no solo llegan los miércoles de descuento; sus visitas se vuelven frecuentes y en muchos casos, se han convertido en sus fieles comensales.

Con Diners la relación es muy cercana, “estamos casados con la tarjeta”, apunta.

Alejandro Bolaños, gerente de Txerra, un restaurante de autor y de vanguardia que lleva siete meses en el mercado guayaquileño, dio sus primeros pasos junto con Diners y oferta comida latinoamericana con una carta que varía cada tres meses. “A nivel gastronómico es la tarjera con mayor presencia y mayor fuerza por el tipo de mercado y de clientes que manejan. Generalmente, un cliente Diners, es un cliente que viaja, que sabe del mundo, que sabe de gastronomía y tiene un alto valor de consumo. Todas las acciones que tomamos con Diners, sean puntuales o el Modo Tasty, nos han dejado gratos beneficios”.

Y se complementa con la exposición de marca por la cobertura de la tarjeta que crece año a año y su manejo de una alta cartera de clientes. “Cuando estamos en Modo Tasty de Diners Club[EBMA1] , no solamente es el día miércoles, nos salpica a otros días de la semana. El Tasty se transforma en negocio de volumen y llegan clientes que nos permiten en el día del descuento hacernos conocer. Diners tiene todo lo que nosotros buscamos para que la marca combine muy bien con nosotros y nosotros combinar muy bien con Diners”, recalca Bolaños.

La experiencia del ‘Modo Tasty’ para Le Fondue, un restaurante de comida suiza que opera en el Hotel Oro Verde de Guayaquil, fue un éxito con comensales nuevos y una exposición de la marca en las promocionales de Diners Club que le expuso ante su casi millón de tarjetahabientes entre socios y clientes.

“Como parte de esos nuevos clientes, atrajo a un segmento mucho más joven, más identificado con la tarjeta, que se informa más por las redes sociales, sabe a dónde direccionarse, cuál es el restaurante que quiere y eso es un plus, es ese segmento que como cadena lo tenemos como meta”, comenta Anita Ojeda, gerente de restaurantes del Hotel.

“Siempre queremos estar con Diners”, recalca Fernando Arrigorriaga, gerente general del Oro Verde, porque estar vinculados a una marca con historia y del mismo nivel “nos prestigia”. Por ello, el ‘Modo Tasty’ para el Hotel no es una apuesta donde busquen ingresos, “es exponer a los restaurantes, darlos a conocer y ofrecer lo mejor. Si damos un descuento hay que hacerlo bien. Es apuntar a que venga más gente, a conocer el restaurante y posicionarlo como una opción gastronómica de la ciudad”.

El concepto del ‘Modo Tasty’ inició en su segunda etapa el 10 de julio, en 114 restaurantes de Ambato, Baños, Cayambe, Cotacachi, Guayaquil, Ibarra, Latacunga,  Loja, Manta, Machala, Montecristi, Otavalo, Quito, Riobamba, Salcedo, Salinas y Santa Rosa, para ese público que reconoce a la gastronomía como un idioma universal y que solo Diners Club, un Mundo Sin Límites lo ofrece.


Frank McNamara y su Diners Club

Historia de una tarjeta que revolucionó el mundo

EI líder del Hamilton Credit Corporation, Frank McNamara, se encuentra en el restaurante Majors Cabin Grill de Nueva York. Es el año 1949. Se reunirá con su abogado Ralph Sneider y su amigo Alfred Bloo-mingdale. Como de costumbre, será una noche para hablar de negocios. Al terminar la comida. McNamara se ofrecerá a pagar la cuenta, pero hay un problema. Olvidó el dinero en casa y no tiene como cancelar. La historia cuenta que su esposa acudió en su ayuda y le llevó el dinero. Otras versiones aseguran que el empresario apeló a su buen nombre y se comprometió pagar a futuro. Lo cierto es que ese bochornoso suceso le ayudó a McNamara a tener una gran idea que revolucionaría el mundo de las finanzas. Se le ocurrió crear un sistema para que las personas puedan pagar a crédito en cualquier establecimiento comercial, comenzando por los restaurantes. Así nació la primera tarjeta de crédito y se llamó Diners Club.

Mercado en expansión

Para 1950 la idea de McNamara —que se asoció con Bloomingdale- ya era un boom. Diners Club tenía 20 mil miembros y era usada básica-mente en restaurantes. Al inicio solo contaban con esta tarjeta de crédito – similar a una identificación militar de cartón- clientes habituales de grandes almacenes o de compañías petroleras y los restaurantes sólo funcionaban con cuentas de crédito para comensales frecuentes.

Pero para 1951 ampliaron su mercado ya que empresarios, comerciantes o ejecutivos deseaban una tarjeta. Así alcanzaron los 42 mil los usuarios. Entonces Diners Club empezó a cobrar a los establecimientos el 7% y comenzó a facturar cinco millones por año. Ya para 1952 inició su expansión por el mundo. De Estados Unidos pasó a Canadá. Luego llegó a España, México y Cuba. Conquistó Europa Occidental, Centro América y El Caribe. Para el año 59 los clientes Diners alcanzaron la cifra record de un millón de usuarios, por lo que Alfred Bloomingdale, en un arranque de felicidad. afirmó: “Solo habrá dos clases de personas: las que tienen tarjetas de crédito y las que no pueden obtenerlas”. La frase anunciaba el valor global del dinero plástico y reconocía el aporte de Frank McNamara. El mundo de las finanzas ya había cambiado para siempre.

Una tarjeta líder y vigente

Hoy Diners Club ha cumplido 68 años. Es una marca confiable, sólida y es un referente en el mercado corporativo y el medio de pago más empleado por las grandes empresas. Orientados a satisfacer las necesidades de los clientes más exigentes, tanto particulares como de las organizaciones. su expansión global alcanza los 185 países. Ha emitido 6.6 millones de tarjetas y cuenta con una red con más de 28.1 millones de establecimientos adheridos. Su consolidación en el mercado ha sido tal que amplió su gama de servicios a financiamientos, inversiones, seguros y asistencias.

En ese contexto Diners Club llegó a Ecuador hace 50 años. Cuenta con las franquicias de Diners Club Internacional, Visa y de Discover. Desde sus inicios se convirtió en lo que es hoy: la principal tarjeta de crédito del país con más de 485 mil socios afiliados, más de 744 mil tarjetashabitantes y más de 53 mil establecimientos afiliados. Según su XI Informe 2017, al término de ese año, los consumos de sus socios alcanzaron $ 4,199 millones y los consumos de los tarjetahabientes representaron el 6.8 % del consumo total de los hogares ecuatorianos.

Una de sus clientes más antiguas es Azucena Aragón, propietaria del restaurante Rincón de Francia, quien afirma sobre Diners Club: “Aprendí a manejar el crédito. Antes pagaban con cheques, o firmaban las cuentas, luego yo tenía que ir a cobrar a los clientes, con la tarjeta todo cambió”, cuenta. Aragón entendió que Diners Club es innovación con enfoque en el cliente y acepta que es una gran solución para multiplicar sus ventas y para resolver sus cobranzas.

Un boom gastronómico

Justamente y hablando de gastronomía, Diners Club Ecuador viene trabajando en el rescate de la riqueza cultural y gastronómica del país. Presentó Orígenes, una iniciativa de Responsabilidad Social que nació bajo la denominación de -Sabor a Ecuador”, que busca recuperar la diversidad gastronómica y cultural de las localidades pequeñas del país, con el fin de potenciarlas a través de negocios inclusivos para generar turismo por medio de la cocina tradicional.

Además, Diners Club Ecuador continúa con su apoyo a la educación ecuatoriana luego de que renovara con UNICEF una alianza con el propósito de seguir aportando al mejoramiento de la calidad educativa y la protección social de niños, niñas y adolescentes.

“Trabajamos para lograr que la tarjeta Diners Club se convierta en parte de la vida diaria de nuestros socios. Nuestro trabajo es mantenernos siempre en la vanguardia y buscamos sostener a Diners Club como una organización que jamás envejece”, afirma Pablo Salazar, Presidente Ejecutivo de Diners Club Ecuador al mirar los 50 años de historia de esta tarjeta en el país y celebrar el resultado del esfuerzo y concentrarse en perseguir el sueño del futuro: que Diners Club Ecuador siga siendo la tarjeta de crédito más sólida y confiable del país.

Fuente: https://issuu.com/americaeconomia/docs/466_inter_interactivo

McNamara y el nacimiento de la tarjeta de crédito

En Ecuador, y según cifras de la Superintendencia de Bancos, hasta agosto del 2018, se han emitido más de 3 millones de tarjetas, se realizaron cerca de 16,5 millones de transacciones de consumo y se facturaron USD 1.070 millones en los más de 87 mil puntos de venta que aceptan pagos con este singular plástico. Pero, ¿cómo nació la idea de crear este mecanismo de pago, ¿cuál fue la primera tarjeta de crédito que se emitió en el mundo?

Pues todo tuvo origen en 1949 en un lujoso restaurante de New York, cuando Frank X. McNamara, director del Hamilton Credit Corporation, al darse cuenta que había olvidado su billetera, debió llamar a su esposa para que le llevase dinero para cancelar una cena de negocios a la que había invitado a Alfred Bloomingdale, dueño de la tienda Bloomingdale y Ralph Schneider, abogado de McNamara.

Este episodio, que pudiese resultar un simple evento bochornoso y jocoso a la vez, resultó ser una de las ideas financieras más innovadoras que solucionarían más de un imprevisto o necesidad a partir de ese día.

En ese entonces en New York, aparte del pago en efectivo, solo ciertos clientes preferenciales del banco neoyorquino Flatbush Bank, podían realizar compras mediante vales que cargaban el valor de sus consumos a la cuenta del banco; al igual que, ciertos clientes frecuentes de restaurantes, grandes almacenes o comercializadoras de combustible tenían la oportunidad de aperturar una cuenta por local, que les brindaba la facilidad de consumir hoy y pagar después. Sin embargo, este mecanismo al que hoy conocemos como “fiar”, estaba dejando algunos deudores en mora y, por ende, establecimientos con problemas de liquidez.

Es así como tras la identificación de necesidades y la visionaria oportunidad de un nuevo negocio, nace la primera tarjeta de crédito en la historia de productos y servicios financieros, a la que McNamara decidió llamar Diner’s Club, en honor a aquella cena. Y de esta forma, propuso a sus amigos crear una sola herramienta de crédito que pudiera usarse en varios establecimientos, que fuera personalizada para evitar fraudes y que, de paso, les permitiera ganar un interés por los pagos mensuales.

De esta forma, en 1950 se crea la compañía Diners Club, la misma que para inicio de los años 50 ya contaba con 42 mil abonados y trabajaba con 330 establecimientos en Estados Unidos. Y como sistema de beneficio, los miembros del club debían cancelar USD 3 anuales por mantenimiento, y un 7% de carga de interés por cada consumo a crédito.

A pesar de ser una propuesta exitosa y con tendencia a ser replicada y cubrir más plazas y países, en 1953 McNamara y debido a su gusto por descubrir nuevas oportunidades de negocios, se ve tentado a incursionar en el negocio de los bienes raíces y toma la decisión de vender su paquete de acciones a sus socios por la cantidad de USD 200 mil.

Y aunque Diners Club no tuvo competidores hasta 1958, el haber diseñado un medio de pago con el que se pudiera realizar consumos en diferentes ciudades, países y establecimientos del mundo, reemplazar el dinero en efectivo y facilitar el pago a crédito, no se puede negar el reconocimiento indiscutible al legado que dejó Frank X. McNamara, reconocimiento que se consolida también en los 68 años de creación de Diners Club Internacional.

La primera tarjeta de crédito aceptada internacionalmente

Ralph Schneider ayudando a Patti Page a cortar el listón de apertura de una exhibición de Diners’ Club en 1964

Ya habiéndose creado el concepto de una tarjeta de crédito internacional, Diners Club inició su proceso de expansión hacia Canadá en 1952, por lo que comenzaron a abrirse filiales en España, México y Cuba, posteriormente se abarcaría hasta Europa Occidental, Centroamérica y el Caribe, hasta llegar a los países del bloque oriental.

Para 1961, el crecimiento acelerado de los tarjetahabientes hizo que se sienta la necesidad de formalizar el medio de identificación por lo que se decidió pasar de la versión de una tarjeta de cartón, a una versión emitida en plástico.

La consolidación en el mercado financiero de Diners Club a lo largo de los años ha sido marcada por ser un referente de innovación y prestigio, características que la llevaron en el 2008 a ser adquirida por Discover Financial Services (DFS); uno de los principales emisores de tarjetas de crédito en los Estados Unidos, además de ser una de las más importantes compañías de servicios de pago electrónico.

Hoy en día, Diners Club Internacional opera a nivel mundial con una amplia red de establecimientos que superan los 14,6 millones, en más de 200 países, con acceso a más de 750 mil cajeros automáticos y a más de 200 salas VIP en el mundo.

Un servicio que se reinventa con los años

Para 1968 y luego de ocho años de presencia en Colombia, inician las operaciones de Diners Club en Ecuador. A mediados de los años ochenta comienza la tarea de pasar de un concepto del privilegi, a la promesa de un servicio con un mundo sin límites para los socios. Los cambios y los retos continuaron y asimismo el éxito, que terminaron en la consolidación de una operación exitosa que resalta hasta hoy en día.

En este sentido, para Diners Club resulta oportuno mantenerse siempre a la vanguardia y sostenerse como una organización que jamás envejece. La estrategia, además de un manejo de marca de primer nivel, se encuentra en los múltiples hitos de innovación que han introducido como las tarjetas de afinidad y convenio con aliados seleccionados; las tarjetas especializadas como Gift Card, Freedom y Kids como alternativa para clientes más jóvenes y; la tarjeta Club Miles con un programa de recompensas innovador.

En mayo del 2017 y como respuesta a los cambios en el marco regulatorio de las entidades financieras, Diners Club Ecuador transforma su personería jurídica y se convierte en el Banco Diners Club del Ecuador S.A. según resolución SB-DTL-2017-420. De esta forma, pasa a ser un Banco especializado en el segmento de consumo, con franquicias como Diners Club Internacional, Visa y Discover, y con una estructura de propiedad privada del 99,95%.

Y es que, tras la figura de un banco tecnológico, que Diners Club no solo ajustó sus sistemas internos, sino que también los adaptó a una nueva arquitectura organizacional para la incorporación paulatina de nuevos servicios en su portafolio, entre los que se destacan algunos como Chatbot o PayClub Móvil, propuestas tecnológicas creadas para mantener el ritmo de innovación y excelencia en la atención a sus socios.

Hoy, podríamos decir con seguridad que Diners Club del Ecuador se ha desarrollado en función a la reinvención, estrategia que le ha permitido mantener sus operaciones por más de 50 años y ser el creador de varios conceptos, introduciendo innumerables ventajas tanto para sus más de 743 mil socios como para los 53.109 establecimientos afiliados. Muestra de ello fue la propuesta de los MODOS, y en especial el Modo Tasty, una oferta comercial exitosa que permitió principalmente reactivar la promesa gastronómica e introducir un mecanismo de consumo orientado hacia la suma de experiencias del cliente.

Sin duda alguna, los avances tecnológicos, así como la búsqueda constante de brindar servicios más eficientes, cercanos y de vanguardia, han colocado a Diners Club como una empresa referente del sector financiero local y global; no podemos dejar de desmerecer su aporte en la historia, aquella idea de Frank Mcnamara que permitió que hoy, millones de personas puedan disfrutar de conocer y experimentar a través de sus consumos alrededor del mundo. (P)

Fuente: https://www.eluniverso.com/noticias/2018/12/10/nota/7092426/mcnamara-nacimiento-tarjeta-credito

McNamara y su primera cena

Casi 70 años después de que el ingenio abordara en uno de los restaurantes de Nueva York, Frank McNamara fue incluido, en diciembre del 2016, en el Salón de la Fama del Business Travel Network de la misma ciudad estadounidense, reconociéndose así su aporte a la creación de una forma de consumir que se ha extendido por todo el mundo.

Frank X. McNamara

La posibilidad de pagar a crédito vino a la mente de McNamara, ligado al grupo Rockefeller, cuando dentro de sus bolsillos no encontró dinero en efectivo para pagar la cuenta en un restaurante de Manhattan. Juntó entonces a Ralph Schneider –su consejero legal- y a Alfred Bloomingdale –dueño de una lujosa cadena con su mismo nombre- y maduraron la idea original.

La visión se convirtió entonces en Diners Club, la tarjeta de crédito que, para la segunda mitad del siglo XX tenía unos 42 mil miembros y era aceptada en alrededor de 330 establecimientos en los Estados Unidos; quienes la usaban debían pagar tres dólares al año por el servicio y una tasa de interés del siete por ciento por cada consumo a crédito.

Y aunque McNamara no disfrutó del éxito de su ingenio, pues vendió Diners Club por 200 mil dólares a sus dos socios, la iniciativa empezó a expandirse por territorio estadounidense, a enfrentar la competencia que iba surgiendo y, ya bajo la denominación de The Diners Club International, se instaló en Canadá y luego en Reino Unido, España, México y Cuba. También se establecieron filiales en Europa Occidental, Centroamérica y el Caribe, África, Asia y finalmente América Latina.

En Ecuador, donde ingresó en 1968, su crecimiento ha llegado a convertirla en la tarjeta de crédito mejor posicionada y con mayor aceptación. Las ventas de la marca en Ecuador han llegado a representar, en algún momento, las dos terceras partes de los ingresos totales de Diners Club en América Latina.

Por otro lado, el cambio de imagen de la tarjeta y la evolución de su eslogan, que pasó de ‘Privilegios sin límites’ a ‘Diners Club, Tu mundo sin límites’, le han permitido ajustarse a las nuevas expectativas de sus socios y de las nuevas generaciones de consumidores.

En el 2015, Diners Club Ecuador dio un gran salto tecnológico al adoptar el primer sistema de pagos móviles en el país. La aplicación PayClub Móvil le permite al tarjetahabiente subir su tarjeta a un sistema que se administra desde el teléfono inteligente y utilizarla, por tanto, de una manera más segura, cómoda y rápida; la clonación de la tarjeta se previene con el uso de un doble filtro: PayClub Móvil le exige al usuario la creación de una clave de acceso que se suma a la que tiene el ‘smartphone’.

Los nuevos públicos también han acogido la más reciente propuesta comercial de la marca: el concepto de los ‘Modos’, que reconoce los distintos gustos y preferencias de los socios Diners Club. El Modo Tasty’ -por ejemplo- ha contribuido al desarrollo de la oferta gastronómica en el país al igual que la más reciente publicación de ‘Orígenes’, una recopilación de tradicionales recetas ecuatorianas seleccionadas bajo criterios históricos y antropológicos.

A nivel cultural, Diners Club Ecuador -con más de 500 mil socios o tarjetahabientes en todo el país- también ha actuado como referente. Fue la primera entidad financiera del país adscrita al Pacto Global de las Naciones Unidas, la mayor iniciativa mundial que favorece las prácticas de responsabilidad social empresarial. De la misma forma, la revista ‘Mundo Diners’ ha actuado desde 1981 como promotor del arte y la cultura.

En la búsqueda de nuevas visiones, Diners Club emprendió desde mayo pasado, tras el visto bueno de la autoridad de control, el reto de convertirse en un banco con enfoque digital.

La idea de Frank McNamara conformó un exclusivo Club en New York hace 70 años para que sus socios pudieran pagar a fin de mes sus consumos en restaurantes. Una revolución que hoy nos permite a todos acceder a lo que queremos comprar y a que podamos pagar sin necesidad de llevar efectivo a todas partes.

Fuente: https://www.revistalideres.ec/pages/mcnamara-primera-cena.html. Si está pensando en hacer uso del mismo, por favor, cite la fuente y haga un enlace hacia la nota original de donde usted ha tomado este contenido. ElComercio.com

Diners Club: La tarjeta que revolucionó la industria financiera

Cuando Frank McNamara junto con sus amigos Ralf Schneider y Alfred Bloomingdale, pasaron a la historia de los negocios por ejecutar una idea sencilla a comienzos de 1950, pocas personas podrían imaginarse que luego de 68 años, existirán millones de tarjetas de crédito funcionando en todo el mundo.

McNamara era un hombre visionario, ligado al grupo Rockefeller; Schneider, su consejero legal; y, Bloomingdale un verdadero businessman y dueño de una lujosa cadena que llevaba su mismo nombre. McNamara los juntó para discutir un proyecto, ejecutar la idea, buscar el dinero y comenzar el negocio.

 

Y así en 1950, en Nueva York, nació Diners Club, un negocio que se limitaba a entregar una tarjeta a sus socios y esta organización servía de garantía de todos los gastos hechos en hoteles, restaurantes y grandes almacenes. Solo bastaba la firma en las compras para pagar a futuro.

 

Para 1952, Bloomingdale inició en los Ángeles una organización similar llamada “Dine and Sign” y la unió a Diners Club para formar The Diners Club International y empezó su expansión no solo en Estados Unidos. Fue hacia Canadá y luego a Reino Unido, España, México y Cuba.

 

Su éxito hizo que con el pasar de los años se establecieran filiales en Europa Occidental, Centro América y el Caribe. Y luego, al bloque de países de Europa Oriental, convirtiéndose en la primera tarjeta de crédito conocida y utilizada a nivel internacional.

No pasaron muchos años y en 1958 el primer competidor directo de Diners salió al mercado enfocándose en el pago de viajes. Pero su iniciativa y negocio dirigido no movió los cimientos de Diners que estaba asentada firmemente en decenas de países.

 

Tres años después, Diners, permutó su tarjeta de cartón y la reemplazó por una de plástico que fue aceptada con euforia entre sus socios y nuevos clientes. Una decisión audaz para continuar con la consolidación de la marca en el mercado interno y foráneo.

 

Así, con nueva imagen, Diners miró a África y Asia. Y luego a países de América Latina.

 

Para el 2008, Citigroup vendió Diners Club International a Discover Financial Services, una compañía norteamericana considerada como la más importante en servicios de pago electrónico, conformando una alianza que trajo grandes beneficios para los dos conglomerados en la consolidación de la marca a nivel internacional, uno de los sueños de McNamara.

 

Un sueño que se convirtió en logro y por el que el 5 de diciembre del 2016, Frank McNamara fue honrado e incluido en el Salón de la Fama de Business Travel Network de Nueva York, en donde Sheryl Yasger, vicepresidenta Global de Anuncios, Marca y Marketing de Discover Global Network y Diners Club International, destacó su legado al transformar una idea en una revolución global con presencia internacional en más de 185 países, y ser un pionero de un nuevo producto revolucionario para la industria financiera que ha cambiado el planeta.

McNamara: la figura que volteó la suerte

Un día de mala suerte y el ingenio creativo condujeron al estadounidense Frank McNamara, a la creación de una nueva forma de consumo a finales de la década de los años 40.

En 1949, McNamara cenaba con un socio de negocios en uno de los restaurantes de Manhattan y en el momento de cancelar la cuenta, como relata el episodio que se conoce como ‘The First Supper’ o ‘La primera cena’-, se percató de que no llevaba dinero.

Su esposa lo rescató al acudir con efectivo al establecimiento, pero para McNamara el bochorno fue el germen de una idea innovadora: usar un mecanismo de pago a crédito en restaurantes que el ejecutivo bautizó como Diners Club.

Frank McNamara, iconico creador de Diners Club

Para la época, solo clientes habituales de grandes almacenes o compañías petroleras comercializadoras de combustible tenían placas para cargos por consumo -similares a las de identificación militar- o ‘tarjetas de cortesía’ para compras a crédito y los restaurantes sólo funcionaban con cuentas de crédito para comensales frecuentes.

Cierto o fantaseado, el suceso en el restaurante de Manhattan no desvirtúa la contribución real de Frank McNamara a la forma cómo la sociedad consume hoy en día a nivel global: el destacado ejecutivo de Hamilton Credit Corporation propuso a dos de sus amigos, Alfred Bloomingdale y Ralph Schneider, no solamente la implementación de las tarjetas de crédito en los restaurantes sino, además, el cobro de un interés a los pagos mensuales.

Había entonces dado inicio a una nueva industria; a un negocio con el que obtenía ganancias por cada tarjeta que se entregaba. Para inicios de los años 50, un artículo de la revista Time contaba que Diners Club tenía ya unos 42 mil miembros y trabajaba con 330 establecimientos de los Estados Unidos; los miembros del club pagaban tres dólares al año por los servicios de la tarjeta y una tasa de interés del siete por ciento por cada consumo a crédito.

Para 1955, el éxito de la propuesta de McNamara había sido confirmado a través de la creación de iniciativas similares. A Diners Club le siguieron Trip Charge, Golden Key, Gourmet Club, Esquire Club y Carte Blanche: empresas o iniciativas que ofrecían a los consumidores los beneficios de una forma de consumo que se resume en la frase ‘Charge it, please’.

Y aunque McNamara vendió Diners Club en 1953 a sus socios Bloomingdale y Schneider por 200 mil dólares, migrando al negocio de los bienes raíces, su propuesta fue el germen de la tarjeta de crédito tal y como la conocemos actualmente: un medio de pago con el que se puede consumir en diferentes ciudades o países, que suplanta al dinero en efectivo, pospone el pago y que es aceptado casi universalmente por todos los negocios.

Como si fuera una predicción, Bloomingdale afirmó en 1960 –según la publicación ‘Credit Card America’ de Nancy Shepherdson- que a futuro “solo habrá dos clases de personas: las que tienen tarjetas de crédito y las que no pueden obtenerlas”. Frase que sin duda anunció por anticipado el valor global de la tarjeta de crédito y reconoció el aporte de Frank McNamara.