Diners Club y su espíritu innovador en Ecuador

La innovación llega a Ecuador

En medio de la algarabía por las elecciones presidenciales que llevaron a José María Velasco Ibarra a su quinto mandato y las noticias de que el país superaba los 5,7 millones de habitantes, Diners Club aterrizó en el Ecuador en 1968, de la mano del colombiano Ernesto Carlos Martelo.

Tuvo su primera oficina en el centro histórico de Quito, en el edificio La Americana; luego otra en la icónica Avenida Amazonas. Y siguió multiplicando su presencia en el centro financiero de la capital.

Pero no pasaron muchos años para que Martelo entregue la posta a mentes innovadoras ecuatorianas que convirtieron utopías en grandes resultados. En 1974, multiplicaron la capacidad de Diners Club para atender al mercado y lograron cambios en la manera de hacer negocios en el país.

Con ello, vino la fidelidad del tarjetahabiente y el crecimiento de Diners Club apalancado en una sólida alianza de la marca con los establecimientos que confiaron en ella. Empezaron por un centenar y actualmente superan los 57 mil afiliados entre restaurantes, hoteles, supermercados, líneas aéreas, entre otros.

Evolucionó con nuevos productos y nuevos clientes. Pasó de ser una tarjeta de cargo para el pago a fin de mes, de plástico color blanco e isotipo cuadrado, a ser una tarjeta de color gris-plata utilizada para pagos de crédito diferido y con múltiples beneficios.

Su eslogan también dio un salto: la conocieron por años como la tarjeta de “Privilegios sin límites”, luego como “Diners, Un mundo sin límites”. Su logotipo evolución y su iconografía superó las expectativas.

A mediados de la década de los 80, Diners Club se expandió, incrementó el número de socios y se posicionó como la tarjeta de mayor aceptación nacional. Cuarenta años después, sus socios suman más de 500 mil en todo el país y sus consumos ya superan los 4,000 millones de dólares.

En esas cuatro décadas, Diners trabajó en continuos proyectos innovadores pensando en sus clientes; pero fue en el 2015 cuando dio un gran salto tecnológico al adoptar el primer sistema de pagos móviles en el país con la aplicación PayClub Móvil que le permite al tarjetahabiente subir su tarjeta a un sistema que se administra desde el teléfono inteligente y utilizarla, por tanto, de una manera más segura, cómoda y rápida.

Diners Club apostó por el rescate de la gastronomía tradicional ecuatoriana desarrollando emprendimientos gastronómicos en Manabí para los afectados por el terremoto de abril del 2016 y creando el programa Orígenes.

“Desde la perspectiva de la oferta comercial, la propuesta de los ‘Modos’, y en especial el ‘Modo Tasty’ (restaurantes de mantel largo) fue todo un éxito en el 2017, no solo por la reactivación de la oferta gastronómica sino especialmente por la gran acogida que tuvo entre los clientes”, detalla Pablo Salazar, presidente ejecutivo de Diners en el informe de sustentabilidad del año pasado.

Esta herramienta comercial ha incentivado un estilo de vida donde sobre todo la gastronomía -a través del ‘Modo Tasty’- se ha convertido en un placer. Y, como en sus inicios, en 1950 en Estados Unidos, su mentor Fran McNamara creó Diners pensando en los amantes de la buena comida, hoy la tarjeta mantiene ese espíritu y visión.

Diners Club también se ha consagrado como una compañía apasionada de las iniciativas culturales como la Bienal de Arte de Cuenca, el Festival de Música Sacra en Quito, el Centro Cultural Metropolitano y el Teatro Nacional Sucre, a las que ha apoyado de múltiples formas. En tanto, como parte de su estrategia de responsabilidad social, creó la Artisteca Semillero de Arte Diners Club para fomentar la creatividad de más de 22 mil personas; y sigue impulsando programas de educación financiera para la comunidad además de los proyectos Sinfonía con la Vida y Turismo Inclusivo, Cultura y Discapacidad.

Logo de Diners Club Ecuador.

En el segmento educativo, Diners atrajo nuevas alianzas con los más destacados Centros de Educación Superior del país, y potenció el financiamiento para pagos de matrículas y pensiones. En el 2017, financió un total de 72,1 millones de dólares, 11 millones adicionales en relación al 2016.  Así, se logró que los jóvenes se inserten desde temprano en una cultura financiera de apoyo y  crecimiento.

Desde mayo pasado, Diners es un banco digital y sus retos se han ampliado; su objetivo según su presidente ejecutivo Pablo Salazar, es “continuar con el espíritu de innovación, proponiendo a nuestros clientes actuales y potenciales servicios innovadores dentro de la banca digital y ofreciendo una más amplia oferta que brinde comodidad y aporte a la calidad de vida de nuestros socios. Además de que Diners Club Ecuador siga siendo la tarjeta de crédito más sólida y confiable del país”.

 

Diners Club: La tarjeta que revolucionó la industria financiera

Cuando Frank McNamara junto con sus amigos Ralf Schneider y Alfred Bloomingdale, pasaron a la historia de los negocios por ejecutar una idea sencilla a comienzos de 1950, pocas personas podrían imaginarse que luego de 68 años, existirán millones de tarjetas de crédito funcionando en todo el mundo.

McNamara era un hombre visionario, ligado al grupo Rockefeller; Schneider, su consejero legal; y, Bloomingdale un verdadero businessman y dueño de una lujosa cadena que llevaba su mismo nombre. McNamara los juntó para discutir un proyecto, ejecutar la idea, buscar el dinero y comenzar el negocio.

 

Y así en 1950, en Nueva York, nació Diners Club, un negocio que se limitaba a entregar una tarjeta a sus socios y esta organización servía de garantía de todos los gastos hechos en hoteles, restaurantes y grandes almacenes. Solo bastaba la firma en las compras para pagar a futuro.

 

Para 1952, Bloomingdale inició en los Ángeles una organización similar llamada “Dine and Sign” y la unió a Diners Club para formar The Diners Club International y empezó su expansión no solo en Estados Unidos. Fue hacia Canadá y luego a Reino Unido, España, México y Cuba.

 

Su éxito hizo que con el pasar de los años se establecieran filiales en Europa Occidental, Centro América y el Caribe. Y luego, al bloque de países de Europa Oriental, convirtiéndose en la primera tarjeta de crédito conocida y utilizada a nivel internacional.

No pasaron muchos años y en 1958 el primer competidor directo de Diners salió al mercado enfocándose en el pago de viajes. Pero su iniciativa y negocio dirigido no movió los cimientos de Diners que estaba asentada firmemente en decenas de países.

 

Tres años después, Diners, permutó su tarjeta de cartón y la reemplazó por una de plástico que fue aceptada con euforia entre sus socios y nuevos clientes. Una decisión audaz para continuar con la consolidación de la marca en el mercado interno y foráneo.

 

Así, con nueva imagen, Diners miró a África y Asia. Y luego a países de América Latina.

 

Para el 2008, Citigroup vendió Diners Club International a Discover Financial Services, una compañía norteamericana considerada como la más importante en servicios de pago electrónico, conformando una alianza que trajo grandes beneficios para los dos conglomerados en la consolidación de la marca a nivel internacional, uno de los sueños de McNamara.

 

Un sueño que se convirtió en logro y por el que el 5 de diciembre del 2016, Frank McNamara fue honrado e incluido en el Salón de la Fama de Business Travel Network de Nueva York, en donde Sheryl Yasger, vicepresidenta Global de Anuncios, Marca y Marketing de Discover Global Network y Diners Club International, destacó su legado al transformar una idea en una revolución global con presencia internacional en más de 185 países, y ser un pionero de un nuevo producto revolucionario para la industria financiera que ha cambiado el planeta.